lunes, 13 de noviembre de 2017

LA PIZARRA

LA PIZARRA

Estoy mas cerca. Parece ser una superficie del color de la pizarra.
Me distrae el agua debajo, negra como el interior de una boca insondable.
El agua no se mueve. Mis pies no producen ondas o fluctuaciones.
Arriba mio solo hay un halo purpúreo sin distancia discernible.
No creo poder tocarla con la mano. La división delante mió permanece en silencio.
Tengo muchas cosas para preguntarle. De que está hecha, cual es su proposito general.
Acaso tengo yo que acercarme? No parece llamarme por mi nombre.
Siento una completud en observarla. Extremadamente liviano
pero no desfallezco, tampoco me yergo como antinaturalmente lo hago.
No hay un llamado del dolor ni de la alegría. Muevo un pié hacia adelante
y aún asi no puedo sentir solidez en mi movimiento. Nadie me lleva, nadie me trae
nadie me atrae, no hay ni arriba ni abajo. Conozco mi nombre pero
no mi propósito o el el del muro que hay adelante. Doy otro paso sobre
la pátina liquida que alivia mis pies. Estoy cerca. El muro o la película
tiene una textura parecida a la crin de un caballo, muy fina, muy negra.
Tengo manos. Levanto mi mano, una sola. Toco. Un solemne regocijo
en extenderme, ténue sin laxitud, potente en mi unidad.
Soy la arena del tiempo y mi rescate está en los gorgeos de cuando niño.
Recuerdos de el sol. De los rostros embotagados por el sol y el calor.
Los otoños mirando por la ventana de la casa de mi abuela y el rio de agua
de la inundación del barrio por lluvias de siete dias seguidos.
Salen mis memorias de mi plexo hacia la pizarra que abre sus cabellos sutilmente.
Mis dias entran en la crin de el caballo de las eras y dejo entonces reposar mi frente
en esa testuz salvaje, en la vorágine poderosa que lo disoluta todo.
Hoy he partido hacia el mas acá, mas cerca tuyo. He vuelto para contártelo.
Sonrío aún juvenil desde mi blues de todos los tiempos. Ah, si pudiera
hacerte entender el agravio de todos esos relojes con los que corríamos
supuestamente hacia adelante para nacer de una buena vez, cuando lo que
había que hacer era esperar a limpiar el espiritu de la ceniza y de los
huesos y de la carne. Viajeros hermosos, nos expandíamos y nos contraíamos
para conectarnos, eramos erráticos y pesados, atados a un pavimento que
nunca nos contestaba las preguntas.
He vuelto sin manos a tocarte, sin piés para llevarte y convertirnos
en la columna infinita de estrellas que alguna vez fuimos, exaltados, hechos uno. 
Solo tocar la insoportable piedra de tus dias y apartarla del canto que yace
bajo ella. He vuelto para contártelo.

UNA ROSA BREVE

Vente generaciones de poetas locos soñando
a la hora de la siesta
con una rosa atravesando de cabeza una pared

domingo, 12 de noviembre de 2017

POEMA DE LOS SATÉLITES

Uno, yo , vos
nuestro canto universal de denuncia
como expulsarlo de los sueños de los pastos verdes del paraíso?

Hemos hecho todo, hemos aportado el cuerpo, hemos cedido cuatro metros al line goal
hemos dado limosnas, pagado nuestros alquileres
hemos pisado el suelo blando y húmedo de nuestros iglúes
que no hemos dado?

Si somos todo carne y gritos
y paciencia y circunstancia dolorosa y aun así permanecemos
atentos a los sonidos con la oreja sobre el suelo de la tierra
y vienen los niños cantando
los niños que arrojaran flores sobre nuestros ataúdes
con ojos digitales
y dedos larguisimos texteando y posteando fotos supernítidas
de este pobre viejo ya sin nafta que yace mudo y seco
en la caja de madera

Me pregunto que he hecho mal y las respuestas vienen
he sido callado, he sido tímido
he sido blando he dado demasiadas limosnas?
Me he puesto los trajes de trabajo debajo del aguacero
por los popes judiciales a los que hacía un café horrible
troqué mi fajina por jeans rotos y remeras
me aparté a mi pieza con mis posters y mis cigarrillos solitarísimos
he roto, como se me dijo parta evitar un pecado mortal,
 los huevos en el borde de la sartén exactamente por el medio del cascarón
me he cepillado los dientes frontales sociales hasta dejarlos como perlas de China
he besado a mi madre y me ha dado vuelta la cara
sostuve la mano de mi padre y mi padre cerró los ojos

Nunca cerré mi puerta al milagro
pero el milagro ha mudado su piel de serpiente y ahora vive en otra locación
que los satélites supersofisticados esconden en sus discos rígidos
y a la luz de el lado oscuro de la luna
componen poemas y stanzas automáticas
para la salvación
(oh yeah)
sí:
de los satélites

Escribo esto desde mi flagración.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Necesito irme. Desenterrar este barrio/funeral que baila dentro de mí.
Aire.
Aire.

                                                                          Aire.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

DANZO´S LAST DANCE


Conocí a Danzo en uno de esos lugares donde la gente grita demasiado y finalmente encuentra a otra gente que le dice que grita demasiado.
Todo un lugar.
Teniamos un patio para charlar. De vez en cuando alguien pasaba corriendo con alguien detrás corriendo para agarrarlo. Gente de lo mas fina.
Había un banco al lado de un ciprés. Los cipreses son buenos arboles para los locos. De todos los arboles el ciprés es el que mas piensa, el mas delgado de locura y de amor. Un fino caballero hecho de madera, de perfume, delicado.
A veces querría ser un ciprés.
Entonces Danzo me miró. Tenia los ojos profundamente verdes en medio de una cara un poco como del color del té con leche. Uno podia pensar que había venido de muy lejos, o que su alma o sus padres se habían cruzado en algun lugar insular del mundo, un lugar no perfecto, desdibujado. Con horizontes demasiado lejos, que habian hecho que la sangre hubiérase mezclado de una manera salvaje, una mezcla de amor y de odio, de sexo, de locura, de almas frias como un témpano de hielo, o un iceberg... Y ese iceberg se le veía cen los ojos y veias que debajo de ese iceberg en los ojos había, debajo de la superficie del mar de toda una vida y de las vidas que lo habían precedido, un secreto solemne y grave.
Debe de haber sido con Danzo que me callé para escuchar. Debe haber sido la primera vez y la última. Yo estaba ahí por un desliz no muy grave pero que me había llevado a tomar la decisión de internarme por un mes, solo para bajar cuatro cambios. Demasiada musica, demasiado miedo y demasiado pocas pastillas. Eso y pensar fue mi quiebre. Eso fue lo que me hizo un click.
Además, tenia ganas de aventurarme de caradura en cosas nuevas y habia terminado como un perejil con ajo con la cabeza fracturada y en llamas.
El Borda es un lugar vasto y amplio. Mucho verde, mucho barro, muchos fantasmas.
Me trataron muy bien, de todas maneras.
Danzo estaba ahí indefinidamente, y por lo que pude sacarle de adentro del culo, a travéz del velo, me di cuenta que estaba bien ahí. No necesitaba a la gente «normal». No se si alguien lo necesitaba a él.
De vez en cuando lo veía con un par de pantalones nuevos o con un par de zapatillas limpias, o un buzo rojo bastante bien planchado. Nunca le habia relojeado visitas.
Era como parte de una realeza de bajo perfil o una suerte de espía internacional para joderme la cabeza y sacarme la mitad de los cigarrillos. Me caía bien. Yo había empezado a fumar menos, a dormir mejor, a tener menos miedo de estar entre extraños aullando.
Habia un par de mujeres, con caras desencajadas y con las piernas de fácil abrir. El lugar era detrás de unos árboles. Era la zona liberada. no habia condones, no sabia yo todavia sobre la penicilina. A nadie le importaba. Yo no la ponía, solo trabajos bucales. Un cigarrillo por aquí, una revista por allá, unos mates, unas sonrisas de dientes amarillos.
Transacciones justas.
Danzo no intimaba a la vista del «público». Debia tener entre unos cuarenta y cinco o cincuenta años. Algunas canas. Patas de gallo. Barba plateada de un dia y medio .
A mi me daba la impresión de que era un hombre con un metabolismo excelente basado en una metódica pero ligera locura. Era como un delgado pensamiento, o un remolino de arena. Existir y ser contemplado fluir y metamorfosearse en un sobrio poema.
El tipo era infumable.
Un dia le pregunté cuales qué es lo que nos había hecho tan mal. Me dijo:
- Amor, salud, y dinero.
Entonces yo repliqué:

- Y lo que tienen la mayorias del resto de los mortales normales?
- Sexo y muerte.
- En ese orden?
- Nó.

Y tenía razón.
Entonces pasaba alguien corriendo y agitando el puño hacia el cielo, en cueros, flaco y livianísimo como un lince, con unos jeans sucios azules que de tan sucios en las rodillas y en las botamangas parecian negros. Una mezcla de mugre, agua, tiempo. Y los pelos ralos en la cabeza, negros siempre, agitados por un constante temblor nervioso o congelados en un frizz estático.
En resúmen: El diálogo con Dios que nunca cesa, la decepción absoluta, la ira, los sentimientos heridos. Un corazón roto. Esas cosas. Cosas básicas.
Están por todos lados, el loquero solo es un lugar específico eventual con gente bien definida en constante nacimiento y desarrollo.
Alguien que se preocupa y que se hace preguntas en vez de bailar salsa y cumbia ya es un digno candidato.
Hay mas afuera que adentro. Los de afuera siemrpe fueron y serán los peores.
Quienes no estaban? Quienes se iban a los pocos dias o el mes?
Los cínicos mas standard se iban rápido. Esa frialdad, los mamones perseguidores de rubias bobas con los dientes prominentes y con las tetas consumidas y las caras naranjas por sol.
Esos estúpidos con la inteligencia enterrada en un tumba al ras de la tierra siempre generando siempreverdes brotes y flores tontas. Eran inescindibles.
Su mediocridad les aportaba una coraza inexpugnable, y yo sabía que sus hijos heredarían la Tierra, y eso me enfurecía y aún me enfuerece y me seguirá enfureciendo.
Debo aceptar que vi un par de notables a quienes adoré por siempre jamás por su dulzura, sus irremnediable pérdia, su delicada fuerza bruta para remendar la rama quebrada. Ambos perras y cabríos. Se fueron rápido porque habian cometido un desliz mas pequeño, o algo relacionado con la merca.
Eran tambien un poco fríos, pero solo lo imprescindible para sobrevivir sin morirse antes que los encontrara la última muerte.
O, habian tenido un breakdown y la familia habia estado presente para agarrar la manga del que se ahoga en un pozo en su tiempo de brillo intenso.
Lo pirmero que deja atrás, un loco, es la familia. Lo primero que deja atrás una familia, es a un loco.
El loco intermedio es el mas odiado de todos. Es el poeta rastrero, el fisgón cibernético, el neohippie fumata con problemas para lavarse los dreadlocks y buscar trabajo caminando por los pasillos de un dúplex con el padre mirando desde la poltrona impecable, calvo, con dos ranuras negras por ojos, odiando su propio semen.
Un dia, Danzo me dijo, con los ojos brillantes:

- Usted es muy maricon para ser malo, por ende, ha fallado en eso. Ese fué su pecado: se ha quedado en un claroscuro muy aburrido. En una tierra media. por eso lo odian, por eso se odia a usted mismo. Ellos lo toman con pinzas y usted usa esas pinzas para clavarlas en su propio corazón, y eso está mal.

Y ahí me cagó otra vez, porque tambien tenia razón, otra vez.
In-fu-ma-ble.
A mi me gusta que de vez en cuando me dejen espacio para tener razón, aunque no la tenga. Y estar en un loquero y no tener razón porque hasta los locos tienen mas razón que uno es un golpe bajo. Eso es ser mas estúpido que ser un demente.
Como si uno hubiera hecho fuerza para ser un boludo. Cosa que me lo han dicho un par de veces, lo cual refuto, pero la repetición de semejante declaración, que no es ningun anillo de diamantes en el dedo medio de nadie, me hace dudar de vez en cuando.

- Esta noche me voy, y vos te venís conmigo.

Me lo dijo muy serio. Sus ojos verdes, azules, profundos, oscuros, el marco de la cara, la cara el marco, cien mil cuervos alarmados volando fuera de un campo de trigo directo hacia el centro del corazón del infierno.

- Por que irnos de noche? -, dije frescamente.
- Por qué irnos de día? - retrucó Danzo, amable como el hielo.

Si hay algo de Danzo y de los locos que me voy a llevar como un secreto a la tumba es la manera en que caminan, la manera en que caminamos. Debajo de el grito de las pantorrillas hay una ley de rebotar, una ley de mover la Tierra con los pies con una muy poco velada ley del mínimo esfuerzo. Parece una dicotomía, pero es muy cierto. Y es aterrador. Lo pueden comprobar ustedes mismos, llegando a la situación de contemplación de los sujetos adecuados llegando a esa misma situación de la manera mas simple y mas dolorosa.
No importa.
«Te irias a caminar, pero necesitas una razón". Eso lo dijo el Jefe de Todos, Danny Johnston.

Danzo tenia una mochila roja de setenta litros. Adentro había algo. Lo vi venir del taller de arteterapia en el Ala Oeste. No sonreía. Parecía sereno.
Claro que parecia sereno, porque se iba a morir.
Lo vi venir flotando sin mover los pies por el barro hacia la pared del pabellón principal. Pude ver a través de él mientras venia hacia mí. Se me partió el corazon y tuve miedo, porque se dirigió hacia mi como quien ama certeramente y deseé no haberlo conocido nunca. Deseé no conocerlo para no verlo partir.
Me ha pasado con mis padres y mis abuelos. No puedo tolerar la idea de la muerte de mis seres queridos. Por eso huyo, por eso lloro, por eso me vuelvo loco. Por eso.
No me importa mucho donde pongan mi culo seco.
Que me arrojen desde un Boeing 747 hacia el desierto de Atacama y que caiga de jeta.
Que me lloren los perros sordomudos. Que se me sequen los ojos y que todos se olviden de la grandeza de mis sueños.
Tampoco eran tan grandes y tan brillantes, así que al carajo.

Danzo se tiro de la terraza del pabellón dieciocho. Sucedió a la medianoche, cuando todos los enfermeros están de fiesta. De cara a la tierra. Pum. Dejó un hueco de diez centimetros en el suelo.
Adentro de la mochila habia un par de alas de goma espuma que había pintado el a mano con témpera gris.
No entiendo por que no se las puso antes de saltar, el muy pelotudo.
Parecia un tipo mas inteligente de lo que resultó ser.
Yo mismo me encargué de quemar esas alas de goma espuma en un recodo lejano del jardín, cuando nadie me veía.
Ahora fumo y espero. Estoy en control de mi respiración, fumo lentamente, en soledad y en companía.
A veces alguien prende una radio. No escucho nada bueno desde mil novecientos noventa y siete. Demasiado tiempo sin nada en dedos para un melómano en perpetuo éxtasis.
Mi nivel de azucar en la sangre es el óptimo. Tisanas cuatro veces al dia.
Huyo de los edulcorantes.
Galletitas de cartón.
Por la noche mis amigos se transforman en coyotes, pintamos la luna de azul con la yema del dedo.
Algunos se tapan los oidos. Tienen miedo. Alguna gente te puede gritar con el pensamiento.
Otros tienen ojos muy grandes y muy marrones. Te miran intensamente, te fustigan el alma con esas miradas implacables y terribles que te hielan la sangre y el corazón, te piden un pucho, te quieren charlar... y yo me levanto hecho un santo ofuscado por la inconmensurable carga de mi tarea rompehuevos de salvar al mundo y voy hacia otro lado del parque, incapaz de razonar con los irracionales.
Cada dia estoy mas cerca de la esquina y contra la pared. Cada día un poco más.
Un poco más, un poco más, un poquito más.
Esta noche me voy a poner muy verde, de un verde muy oscuro, como el musgo muy viejo, y me voy a fundir con el ángulo de la pared. Nadie se va a dar cuenta. No le voy a decir a nadie y nadie necesitará nunca más nada de mi. Solo. Como un hombre.
Danzo va a estar ahí del otro lado, con la oreja translúcida contra el muro frio, respirando, en completo control de sí mismo, rascando la pared con un solo dedo, con un dedo fino y largo y blanco, con una sola uña, larga, blanca.
Shhh...






martes, 7 de noviembre de 2017

KARMADIGGIN´: Una captura

Y resulta que despues del vaciamiento del disco anterior, que me dejó frito, ahora ando haciendo field recordings y juntando collages y tratando, a propósito, de ser artificial y maquinal. Y uno busca la maravilla del error, como siempre, y no sale, y sale una perla hundida en un fango apestoso, modular, objetizada, maravillosa. No se puede hacer un fake. Estuve todo este mediodia grabando las amoladoras y los martillos neumaticos (estan levantando toda la esquina y la mitad de las calles de Castelli y Valentin Gomez) y me quedó un pastiche noise de lo mas agra(des)dable. Dije: ok, le pongo unas notas de piano suspendidas para darle atmósfera. Voy. Toco cuatro notas. Después pianto un acorde. Despues viene una melodia sobre tres acordes. Después pierdo la idea, porque tengo un coeficiente musical de un pato, y la melodía se desgrana, los acordes se entorpecen, cambian, la cago, los dedos caen donde no se debe. Me vuelvo un retrasado mental total y el collage sonoro se resuelve solo. Basicamente, esa es una descripción de como viene una música a la cabeza donde no había nada mas que mierda y caos. Y de como se disuelve, como un queso fresco barato en una sopa muy caliente. Estaria bueno saber que piensa Ingrid Cold de esta noción ya que en este mismo momento ella tambien está grabando su propio material a un barrio y medio de distancia. Incluso cuando la cosa se pone peliaguda es divertidisimo. Yo no se ocmo hace la gente para no meterse de lleno en esto y empezar a aporrear cacerolas y cortar un walkman con un cuchillo eléctrico. Es muy didáctico, la mayoria de la gente no tiene ni idea de donde sale la musica basura que escucha todos los dias. Bueno, pues ahora saben de donde sale la mía.
Creo que acabo de hacer una de mis obras maestras. John Cage estaría orgullosísimo mas que la mierda de mí.

martes, 31 de octubre de 2017

LOS CUARTOS DE LA VERGUENZA

Prendí un cigarrillo. Lo hice en dos etapas. La primera, sacando el cigarro con una mano que nunca puedo discernir si es la izquierda o la derecha. De todas maneras el cigarrillo puede estar en la izquierda o la derecha. Uno no piensa esas cosas, solo se lo pone en los labios, en la boca, adentro de uno, bien adentro, como quien quiere llegar al fondo del alma y rascarle la espalda con el tabaco para deje de gritar. Y entonces el filtro se posa en tu boca, mitigas la respiración, la controlas, respiras por las comisuras, aunque puedes sentir la esencia ultrajante y maravillosa del tabaco barato y de el algodon del filtro entrandote por las fosas nasales y penetrando los agujeros del paladar y posandose en tu lengua y en las mucosidades interiores. Toda la cabeza entera puede parecer crisparse de tensión y hasta estoy seguro que el corazón se ralentiza, las piernas se tensan y todo lo que sea mundo parece detenerse porque ahi sube el encendedor de algun color maravilloso, rojo, o azul o verde, lleno de bencina que a veces tambien es de algun color chino ilegal, y con el pulgar giras el engranaje y la bencina se enciende en una trivial explosión y al aspirar parece que el demonio del sexo de todo el mundo te acribilla los ojos de la vida, como si la calada fuera una tersa e intacta sueca blonda abierta de piernas y en el medio de las piernas la rosada palidez del invierno de un garchar letánico y suave se enroscara en la nuca de tus años y te asfixiara con todo el cielo.

Esperé en la silla en el cuarto rojo. Solo un candelabro, sin velas, sin luz. En el techo una bombilla prendida, ni muy fuerte ni muy quedita. Pensé que tal vez estaba en una suerte de buró, pero mas despojado. La silla me gustó. Cómoda. Mullida. Me hizo sentir como un pope gordo y podrido en plata, o como si me fueran a traer un viaje en limousina. 

Poco y nada habria de viajar yá.
De la puerta salió un hombre. Impersonal. No sabría describirlo. Tenia el pelo corto y los ojos no mostraban amabilidad, solo profesionalismo, y la piel circundante me sugería que podria estar hecho de goma o haber nacido en algun lugar de Rusia.
Me paré. Era un poco mas alto que yo. Tenia las manos largas y blancas y los dedos finos, como los de algun tipo de pianista, pero esto no me gustó porque no parecía en absoluto pianista y porque yo tampoco lo había sido nunca.
Abrió la boca y supe que tenía que pasar por esa puerta. Lo hice. Él no entró conmigo.
Adentro habia una oveja mascando parte del heno que había debajo de ella. De sus ojos salian los culos de dos sendas tijeras. No parecia sentir dolor. Solo estaba ahí, reblandecida por la masticación, aunque atenta a todo, aunque no parecía atenta a mí. Yo pateaba el agua y trataba de sacarme las lagañas de los ojos contra el ombú donde yacía el cuerpo de un hombre estaqueado contra la corteza bituminosa de la planta.
Tuve que quitarme el flequillo de la cara y tratar de ver quienes era esas personas que bajaban del cielo cantando en un idioma que no podía recordar haber escuchado.
En algun momento el hombre, el soviético, habia entrado a la habitación.
Estaba al lado mio.

- Tóquelo.

Lo toqué.
- Que siente?
El tipo emanaba cierta autoridad. Me siento como si no tuviera huevos, pensé, pero no le respondí eso porque él me preguntaba no por esto sino por aquello.

- Se siente como si me hubieran cubierto la cabeza con todos los pozos del mundo.


El ruso metío la mano en el trasero de la oveja con las tijeras. Pude ver como su brazo entero entraba en la vulva del animal, y cuando lo sacó vi que tenia algo parecido a una pepita de oro. Creo que era una pepita de oro, puesto que nunca antes habia visto una. Resplandecía, pero no me pareció tener valor de ningun tipo o por lo menos no me incitó a pensar que podia ayudarme en nada. Solo me puso nervioso no poder articular una emoción particular y sentirme enojado por ello.

Entonces el ruso empezó a patear a la oveja y yo me puse a llorar. Y el torso enfermo estaqueado en el arbol con tijeras de costura empezó a temblar y las hojas del ombú se sacudieron, terriblemente verdes, y cuando subí la cabeza para ver como el cielo se abría, las figuras descendientes volcaron todo su canto sobre mi cabeza y entonces sentí la necesidad de escindirme de alguna manera, tal era el peso de su canto y tan pesado era el significado del tiempo. Como podian compartir conmigo semejante tesoro horrible? Si yo no era mas que un niño cubierto de la sangre y del canto de otros? No sé si lloré o si dejé de hacerlo. Las raíces del arbol se perdian en el agua y mis pies se perdian en las raices y todo estaba imbuido de un olor a hierba fresca y a lana y al sobaco inextinguible de las eras.
Me sentí muy cansado y, sin poder sentarme, solo me quedé ahí, temblando y transpirando, y con frio. 
El nazi clavado al arbol se hundía en su tronco. Un pobre imbécil succionado por una planta. Que tipo mas estúpido. «El que las hace las paga», atiné a pensar. Tragado por la herida centimetro a centimetro, chupado hacia adentro como una lenta gelatina y su ojo acerado y oscuro, mirandome implacablemente, ahi en el medio de su frente idiota y pálida.
Entonces el árbol se lo llevó y la oveja masticante dejó de respirar.
La vi muy callada. Parecía inánime, o al menos tanto muerta como viva, pero no habia caido al suelo. Nadie podia derribar a esa oveja, ni siquiera todos los bidones de gasoil del mundo, ni siquiera aunque tuviera todos los bidones del mundo en todos los años que pudiera vivir la Tierra. 
Esto ya no era la Tierra.
Ese fue el primer cuarto.

Me rasqué la sien y la muñeca. No estaba ni enojado ni triste ni alegre. Todavia tenia mis jeans y mis zapatillas y podia sentir patentemente las llaves de mi departamento en mi bolsillo derecho, el que no tenía agujeros en el fondo. Mi campera, tambien de denim. Mi cabeza, mis hombros, un ligero dolor de cabeza. Fui hacia la puerta del otro lado de la habitación, la abrí, de este lado solo la certeza de que estaba donde estaba, la certeza del sentimiento de las transiciones.

Volteé a ver por ultima vez al pueblo que entró en mis sueños cuando aún era muy joven.

En este segundo cuarto las cosas parecian estar mucho mas relajadas. Todavía tenía mi cigarro, y en el aire había un aroma a nueces, o a pochoclo. El suelo era de un color pizarra y de tacto un tanto áspero. Las paredes era de un color celeste, muy grueso y de apariencia muy pesada, aburrida, insoportablemente aburrida, como el de las paredes repintadas en las viejas escuelas. Acaso no era esa vieja de mierda, ahi del otro lado, sentada en un pupitre leyendo una larga e insufrible pila de cuadernos forrados en azul y rojo? Pues claro que era ella, como olvidarla. El rezago de toda la femeneidad sepultado en una tonelada de maquillaje. Como no reconocerla. Primero: no tenía tetas. Segundo: la cara era un modelo de la desgracia para armar y estaba vestida con una polera gris, el guardapolvos blanco y lo que parecia ser una engrapadora en la mano, con todos mis amiguitos de primer grado adentro de la engrapadora, que vomitaba compulsivamente niños llorando, cagados y meados, aterrados, en el otoño naranja de un Buenos Aires colegial. Los pobres crios caian como balas arriba de los cuadernos de escritura y a cada tortazo de cabeza de niño, esporas inmateriales caian sobre un rio de lagrimas y de torpes e inocentes garabatos. En toda la mujer, porque toda la mujer era una cara, y una máscara, parecia haber mil pozos. En cada pozo una letra. En cada letra un nombre. En cada nombre un error imperdonable. Cada error imperdonable era una cara imposible de olvidar, una cara y todas las caras, yo las aferraba como si me fuera la vida en ello, y de hecho se me iba, siempre se me habia ido la vida en ello y entonces aqui estaba. Vi las poleras simples, los diseños Shetland de los pulloveres, de los torpes y andrajosos zapatos y los shorts y los pelos y los bostezos matinales imposibles de no intuirlos como remembranzas de una tragedia primal extremadamente temprana. 

Eran mis amigos. Eran aquellos que habian caido bajo el brazo de la ley de esa hija de puta con la cara llena de maquillaje verde en los parpados, azul, la sombra, el rubor en las mejillas huesudas, toda esa mierda en esa cara de mierda, la ayudanta de la Miseria, engrapada a su vida inúitil y seca y ahi el ruso me ordenó que le chupe la concha y ahí fui a chuparsela. Desgarré la bombacha, un trapo de piso con un hedor insportable, y cuando atravesé la muy estúpida y muy canosa fronda cubriendo el coño de la muy zorra me di cuenta de que ahí había un desierto y en ese desierto bailaban todos los dentistas del mundo. La -ralá - lará, en sus batitas verdes en su bailecito de putas. Pude sentir patentemente el olor a carne humana rostizada, a marfil pulverizado, a pequeños piés en un pequeño mundo, y el reloj marcó las siete de la mañana y mi mundo fué de agua, de sueños, de bostezar atontado por la pesadumbre, de malestares estomacales y de vomitar por el café con leche mal recalentado preparado para poner adentro de la tripa de un hombrecillo mal preparado. Todo eso estaba adentro de esa vieja puta que no tenia perdón de Dios.
No había con qué. Mi brazo bregaba con el rastrillo de sacar las tripas de las paredes de ese útero que no valía dos mangos y algo ahí afuera me gritaba que me apure, que ya venían, que no habia tiempo, que ya eran las siete, que los pasos de papá al lado mio tratando de no caerse por el viento invernal de la calle Báez, él en su saco de oficina color azul a rayas blancas, y yo recordé que era muy divertido no tener un concepto fijo o establecido sobre la muerte, pero esos pasos ganados y esos pasos perdidos se habian perdido en el coño de esa vieja puta que a cada martillazo engrapaba la cara de un infante sollozando trágica y  desconsoladamente en mi cara y en la verguenza de mi corazón.
En algun momento me sentí aburrido y hastiado y salí afuera. No me correspondía tener dentro mió el peso de las vivencias ajenas. Demasiado dolor. Demasiado dolor estúpido y sin sentido. 
Tan poco sentido como estar ahí parado chorreando mucosas con un rastrillo en la mano, chorreando baba ajena. 
Vieja de mierda y sus ojos pétreos y triunfales. Con una pata arriba del descanso de brazos de la silla, la cara toda escurrida de maquillaje, el pelo lleno de spray hecho un desastre como si fueran rayos tratando de escaparse de su cabeza y chupando con unos labios de rimmel asquerosos un Jockey Suave. 
No habia chupado mil pijas solo por un detalle, y me refiero a ella: encontrar al tipo mas cruel que puedas encontrar para meterlo adentro de tu corazón muerto no es muy dificil. Se habian reconocido el uno a la otra y habían hecho un click. Eso se huele instantaneamente. Uno huele al otro. Uno sabe. Y ellos se habian encontrado. 
El coronel se paraba al lado de la maestra horrible, sin cabeza, el uniforme verde, tan soso, tan volátil para contra todo, tan hermoso y atractivo y rígido. Y en donde hubiera habido alguna vez una cabeza, del agujero luminoso ahi en el cuello se escuchaba el canto de un pájaro. Por el sonido pude ver que habia mucho lugar ahi adentro en el agujero del cuello. Reverberaba. Alguien había hecho mucho espacio ahi dentro, con mucho esfuerzo, derramando mucha sangre. 
Que me diera cuenta no le gustó a la maestrita. Puso ojos de serpiente y me espetó:

- No te los lleves, somos nuestros, y ustedes son míos.

- «Ni en pedo», le contesté, «antes muerto». 
- En eso estamos -, me dijo ella.

Tenía razón.

Entonces desatornillé mi cabeza de mi cuerpo y ví dentro de mi propio agujero, y adentro tambien había el cantar de un maravilloso pájaro triste, pero no quise atraparlo para no levantar, literalmente, la perdiz.
La maestrita y el coronel se levantaron del pupitre y de la silla y se fueron por la primer puerta.

«Buena suerte en ese arbol y lo que haya ahi dentro», pensé yo.


Tal vez pudieran hacer algo por las ovejas. Lo dudaba, pero ese pobre animal estaba muy en sincronía estética con estos dos fachos.

Una vez que se hubieron ido no escuché gran sonido. Todo estaba muy calmo. La engrapadora seguía ahí pero los niños habían dejado de caer de su ranura metálica. Me acerqué al pupitre. Casi sentí compasión por la pobre estúpida y su pobre y estúpido trabajo. Era una gran y gorda pila de ensayos de todo lo que devendría. Nadie había cometido un error excepto con esa puta en particular con su trabajo en particular, el cual consistía en marcar errores donde no los habia. Era maquinal y demente, pero todo olía a rosas por la habitación, y eso que con todo el buceo intravaginal la cosa habia quedado como un descomunal cagadero del armaggedón.
El ruso estaba atrás mío. Lo miré. Me miró. Tenia, él, los brazos detras de la espalda, y esta carita de: haga lo que tiene que hacer. Me pregunté que era lo que tenia que hacer, y entonces vi la pala y la escoba y el balde.
«Limpie".
Fue un poco dificil tratar de secar el suelo. Muchas lágrimas.
Cuando terminé puse la escoba adentro del balde y puse todo eso junto a a la pala en un rincón. 
La escoba estaba fechada, las lágrimas tambien.
Me puse el saco de todos los calendarios de la vida y sentí una gran incomodidad. Chaqueta y campera no le queda bien a nadie. Me estaba mojando mucho con tanta tripa dando vueltas y con tantas vueltas en la tripa.
Abrí la siguiente puerta, ya que no sabía que otra cosa hacer. 
Ya cuando la toqué se me hizo trizas el corazon: algun IMBÉCIL había prendido esa invención horripilante llamada «aparato de hilo musical», o Muzak.
Y eso venia de este siguiente cuarto. Era un cuarto muy gris. Lo reconocía. En el cuarto estaban aquella secretaria la de las buenas tetas y la sonrisa nerviosa. Yo tambien estaba nervioso. Inútil preguntar por que estaba en el medio de la estancia mi primer guitarra electrica inflandose y desinflándose de la misma manera que un viejo enfermo yace moribundo en la cama de un hospital.
Alejandra se limaba las uñas negras y miraba unos zapatitos ortopédicos nuevos arriba del escritorio. Yo, como un tonto, ahi parado, barbado y apestando y cansado y poniendome verde de verguenza le bichaba la curvatura del busto en la blusa y mi guitarra aspirando e inspirando como una tonta, la pobrecita, ahi tirada toda harapienta y apartada de todo. Era para llorar. Era para no llorar. Era para darse cuenta de que a veces darte un tiro en el empeine del pié es una buena idea. Si al fin y al cabo la culpa era mia. No sabía a quien carajos tenia que yudar primero, o a la simpatica teta o a la simpática teta elñectrica, pero no me dejaron averiguar que es lo que tenia o lo que no tenia que hacer. 
Unas manos bestiales salieron de la nada y me asieron y me tiraron al suelo, entonces pude ver mejor los zapatos de Alejandra, hechos de brea y enraizádos a los mismos calendarios escolares que los mios, y a los mismos horarios que los mios, los de la escuela, y en cada grapa que se abichaba en sus suelas habia tambien mil niños que lloraban y pedian zapatos ortopédicos, porque los piés le dolian mucho, mucho. Y yo solo atiné a pensar que tal vez no había sido muy amable, por ende, y como no? Subí una mano desde el suelo frio del cuarto y logré ponerla en una pierna, y era una pierna de puta madre, y despues en la falda, y yo me quería matar, y despues en una teta, y esa blusa era el puto cielo, y la pobre Alejandra me dió un puñetazo en la cara, de bronca porque sabía que se cogía a un niño, descendió la mierda como un rayo con el puño hasta mi pómulo y fue tan lindo, tan hermoso, tan mágico que casi me oriné encima de felicidad. Pensé que, por las buenas o por las malas, lograría algo. Entonces volví a subir la mano y la agarré del pelo a la muy furcia y la traje firmemente conmigo hasta el suelo. Pegó un grito, pero con la otra mano le tapé la hermosa boca rosada que tenía, y le dije: «Escuchá».
Y ahí estabamos los dos en el suelo lleno de mierda, ese suelo de frio cemento, y lo escuchamos los dos: ahí enfrente mi padre, con la cabeza gacha afinaba una guitarra criolla, envuelto en las luces de la mañana, bañado en luces adamascadas. Con cada girar de clavija alcanzaba una nota mas y mas maravillosa, y la cuerda se tensaba y el momentum de su sibilancia se hacia mas y mas intenso y entonces con un girar de sus dedos sarmentosos la nota alcanzó la nota adecuada, una nota perfecta, una nota de semejante belleza sutil que todo pareció detenerse, y yo deseé estar muerto para comenzar a vivir. Entonces mi padre levantó la cabeza y en vez de ojos y boca solo había en el medio de su pobre cabeza drogada, el agujero de una úlcera, o tal vez fuera solo un culo humano. O un ano contranatura. Era ciertamente un agujero, un agujero humano, practicado por un humano, con los bordes acuosos y doblados en sí mismos, como una laxa sanguijuela cercenada. Se agrandaba y se contraía, com si respirara por ese ano, profundamente, imprecando o sugiriendo letánicamente, con la paciencia infinita de un fátum irreprochable.
Inspiración, aspiración. Inspiración, aspiración. Era el unico sonido. 
Era el método de arrastre de su propio cuerpo y su propia historia, que ahora era la mía. 
De esa manera había sobrevivido para no vivir nunca. De esa manera yo había aprendido mil ternuras. Dentro de el culo de su cara yo había vivido por mas de cien años y ahí había aprendido a cantar, a silbar, a afeitarme la cara, a acariciar una mujer, a hacer café, a cortar un churrasco vuelta y vuelta para probar la cocción, y a hervir papas y a peinarme el pelo y a escuchar la radio a la medianoche fumando mientras todos dormían, en la oscuridad.
Quise decirle esto a Alejandra pero cuando le ví la cara parecía deshacerse de asco por la visión de mi padre. Rapidamente me dije que no era culpa de nadie, en realidad, el fin de la música sublime que había escuchado antes saliendo de la guitarra de mi padre, pero que bueno, la mujer siempre anda metiendo las narices donde no debe.
Sin más, le dí un puñetazo en el rostro y cuando volví a ver mi mano, la cara de la mujer estaba en mis dedos, en mi sexo, en mi alma, en mi identidad toda, en la forma de un poco de sangre y mucho de verguenza. 
Alejandra lloraba, aferrada a sus zapatitos ortopédicos y con su hija tirandole del brazo para que yo, que era un hombre horrible, dejara de atizarla con los nudillos.
Casi me sentí orgulloso de la pequeña niña. Parecía muy frágil. Como si estuviera hecha de un papel muy blanco y muy fino. Sentí ganas de regalarle algunos acordes con mi vieja primer guitarra eléctrica, pero me di cuenta de que había muerto. Yacía ahi enterrada por una montaña de música Muzak de mierda que venia de ese aparato cuadrado horrible. 
Alguien había puesto una lápida detrás del clavijero y ví que, grabada en la lápida, se podía ver cada pelo blanco triste que había aparecido en el pecho de todos los guitarritas del mundo. 
Me levanté del suelo, frotádome los nudillos con la otra mano. La pobre Alejandra, la secretaria del gran busto con la curvatura perfecta en el ángulo perfecto, yacía seca y hermosa junto a su hija, tambien seca y hermosa, sobre el suelo de césped, hechas helechos muy antíguos y muy amarillos, cuyas raíces eran comidas por pequeños insectos a quien nadie humano había dado un nombre.

- Perdón -, dije. Pero no me contestaron porque no podían perdonarme, asi que yo tampoco me contesté.

Rodeé a ellas y a mi vieja guitarra fenecida y a su lápida inamovible.
Esta vez el ruso no apareció. No lo necesité.
Ya le estaba agarrando la mano a la cosa.
Llegué al otro lado de la habitación. Casi corrí a la siguiente puerta.

Entré y cerré la puerta tras de mí.

Detrás de la puerta y a un costado estaba el pequeño Federico, con su calva y sus ojos profundos. La leucemia no le había destruido nunca el alma. A sus piés había hormigas mordisqueandole los deditos. Tenia puesto un primoroso pullover y unos pantalones cortos azules. Lo volví a ver a la cara. No estaba ni feliz ni infeliz. Hasta donde supe, estaba muerto hace unos treinta y cinco años. Creo que murió en mil novencientos setenta y ocho. Yo lo ví en el cajón. Mi abuela vió que yo estaba asustado y me dijo: «No le tengas miedo a los muertos, tenele miedo a los vivos». De todas maneras, era un hecho que ahí había estado él: calvo, blanco, en la capilla del responso, muy callado, muy muerto.
Yo le había dicho que era mi mejor amigo, y él me había creido.
No era verdad, me atraían mil cosas más, pero en las declaraciones mas solemnes de la niñez, que a veces no son las de mayor gravámen, se cimentan las intentonas de vida de la adultez.
Y ahi estaba el flaco, mirándome directo a los ojos, sin nada que ocultar, y yo en los cuartos de la verguenza.
Lo mas extraño es que se veía exactamente igual pero no era mas bajito que yo: se erguía a mi misma estatura de un metro setenta, y nos veíamos directo a los ojos, sin ningun tipo de filtro. Era como estar en los buenos viejos tiempos de vuelta, solo que yo tenía su corazón latiendo en mi mano y él mi corazon latiendo en la suya, y los sopesábamos en silencio, sin decirnos te quiero, o te extraño, o te necesito, o te odio, o...
Era simplemente un estar sin mayores detalles o recriminaciones. De la misma manera que se para un tótem en un claro de un bosque para dar un viejo nuevo mensaje cuando sea el momento propicio.
Quien sabe, tal vez en realidad hubiera sido mi mejor amigo. Nunca me había dado problemas. Nunca pude saber cuanto tiempo teníamos todos, él, yo. No se habia acostado conmigo solo para usarme como un pasatiempo, ni me había amonestado por tirarme un pedo en clases o había tratado de supinarme a una vida de destierro en la tristeza como había sugerido mi pobre padre.
Era solo un niño de seis años enfermo de cáncer con quien charlábamos con los pibes del edificio sentados en las escaleras.
Había ido a un viaje con los padres en Centroamérica, enfermándose entonces o tal vez llendo a por un tratamiento.
Un dia no lo vimos más hasta el dia del funeral. Metido en ese ataúd. 
Y ahora estaba ahí con sus ojos profundos y oscuros. Misma camisa, mismos pantalones cortos, misma gran cabeza con la pelusilla del afeite.
No nos dijimos mas que eso, solo un «check in» breve. «Ok, las cosas estan así, vos estás acá, yo estoy así aqui, en estas andamos".
Me devolvió mi corazón. Creo que lo ví sonreir con la comisura de los labios. Si hay una persona en el mundo que yo no pueda recordar sonriendo, ese era Federico.
Se llamaba Federico?
Entonces levantó la mano derecha y me saludó levemente con la palma de la mano.
Yo asentí con la cabeza y con los labios apretados. 
Me sentí un completo estafador. No pude hacer lo mismo con la mano. Tuve que guardarme. Tuve que protegerme. Yo ya no hacía esas cosas. 
Yo ahora era un hombre grande.
Entonces él salió del cuarto, por la puerta, hacia las otras puertas, con una leve sonrisa en los labios grises. Cualquiera de esos engendros que precedieron a este cuarto estarian en problemas con un muchacho tan fuerte y tan atento. Iban a tener que pelearle duro. 
Pero me dije que no iba a tener problemas. Una cuestión de recursos y volvernos a ver en otro momento.
Supongo que solo fue un recordatorio de todo lo que tengo que decir la proxima vez que alguien se de vuelta en la calle y me grite: 
«Hey, usted!»

lunes, 30 de octubre de 2017

SOY UN ENANO MENTAL PERO TE QUIERO

Viejo verde
panza de agua
jugando con ella que lo quiere
aunque no le queden ya muelas
jugando con el hombrecillo partido
que se cuelga balanceándose del velador con su pancita y su pitito
y su gorra rastrera hasta las orejas
todo verde y arrugadito
con su barba y su diente frontal flojo
y su hedor y ella lo ama como no se ha amado a nadie
tan pequeñito

Con el cruzan los siete mares de la locura del amor
a rajatabla empezando a las seis de la mañana y terminando a
las cuatro del dia siguiente en una maratón extenuente
entre caricias muy suaves y te quieros muy ásperos y terribles
de los que arrancan la carótida de los que vienen en carta de
amor de feuchos y acalorados colegiales
y cuando él se da vuelta en la almohada
hacia el lado que no hay pared
habiendo dejado enterrados en la espalda de ella sus dedos
ella se acurruca como una loba herida
con su lagrima de nieve cayendo en su labio superior
y de la boquita exhala un "aun te amo"
y cierra los ojos grandes y marrones y adentro de su cráneo se proyecta
la película del joven garañón de la sonrisa facil
de las diversiones leves que ahuyentan a la muerte
pero no puede y no puede y no puede y sí y no
porque el la ha besado
le ha puesto los brackets a la vida entera de ella
y se adentra la espuela de la vida en el amor en la mujer
joven
           sana
                     amable
                                   inteligente
                                                        contagiable.

domingo, 29 de octubre de 2017

Pequeña lluvia

Pequeña lluvia de primavera cae sobre BA. Pequeña Buenos Aires le da un esquiafo a la lluvia. Pero la lluvia no llora, solo cierra la puerta. Buenos Aires se queda sola, parada en su cuarto de Buenos Aires, conflictuadísima.

MI AMIGO JORGE

Tengo a este amigo hace media hora posado en el monitor. Su actitud de "me cago en vos y en todos ustedes" me parece fascinante. Le chupa todo un huevo. Si tuviera una cerveza pequeñita, se la daría, por capo. Dios sabe lo que piensa. Algo debe pensar. Sus ideas sobre el mundo serían reveladoras, seguramente, si pudiera expresarlas. Pero no puede, como así tampoco puede inicar una guerra o nombrar con un nombre humano a los seres que quiere. Me cae bien. Ta re contento ahi posado en el blanco de la pantalla, calientito. Si tuviera un cigarrillo muy pequeñito lo podriamos compartir. Eso y Nirvana de fondo. Tema: Do Re Mi. Le voy a poner un nombre: Jorge. Jorge me va a acompañar esta noche. Le voy a poner una peli para que la vea, ahi, con su ojito bien creca del monitor, y vamos a aprender juntos a vivir. Jorge, esto es una noche de sábado. Balvanera es así. La Tierra es redonda y cuando viene la noche, Jorge, no dormimos. Soñamos. Soñamos que dormimos y que en el sueño vemos peliculas sobre vos y sobre yo.







viernes, 27 de octubre de 2017

6 minutos después de la caída

Veramente! Hasta tenemos el Gólem de Plaza Miserere. Es un barrio muy psíquico, y tambien muy psiquiátrico. Debe ser el único barrio del paneta donde, antes de que llueva, el barrio ya está mojado. Todo parece gotear o supurar algo. Algun dia va a volar por el aire todo Balvanera y van a descubrir a los dinosaurios vivos y a San martin y Belgrano jugánodse el asadito en un poker o algo así. A veces me da miedo, mucho. Otros, siento agradecimiento. Hay una vibra en el aire. Ciertos parajes, recovecos sórdidos, esquinas mortales, pequeños pedazos del viejo arrabál que son tan solemnes como cualquier tumba. Adoro y detesto. Este maldito barrio está EMBRUJADO y soy la primer persona en toda su historia que lo ha dicho, o por lo menos la unica viva que tenga el coraje de decirlo. Cuando escucho las sirenas de las autobombas salir disparadas de Plaza Once para mi es como una sinfonía, una alarma, un acabóse, todo junto... Creo que un dia voy a caerme en la calle desarmado como un muñequito de He-Man y va a ser culpa de este barrio.

Buenos Aires, 27 de octubre, 2017, mediodía.

Viendo un documental de Nick Cave, me acordé de cuando era adolescente y con los pibes ibamos al puente de las vias del tren, en la estación Tres de Febrero. En el puente estaban el puente, las vias peladas, los durmientes y entre los durmientes un vacío de 20 metros. Caminábamos por los durmientes mientras venia el tren, y cuando el tren pasaba como un rayo, antes de que nos levantara como sorete en pala, saltábamos al costado del puente, sobre esta masa de metal (verde?). Y el tren hacia retumbar todo y tus zapatillas saltaban de bajo de tu cuerpo y vos apenas podias sostenerte sobre esta viga de metal, y el tren a 20 centimetros de tu cara y 20 metros de vacio hacia la gran avenida y yo decia, ok, mas vale que no me caiga, mas vale poner la mente en otro lado, y uno trataba de no parecer un mariquita enfrente de los otros purretes, cosa dificil. era mas dificil no parecer un mariquita que ponerte enfrente de una locomotora de diez toneladas en movimiento. por supuesto que nunca podias poner la mente en blanco porque cada vez que pasaba el tren te meabas de miedo, pero los dias eran excitantes y llenos de salud inclusive con la cercanía de la muerte, con la proximidad del peligro inútil. Tengo la vaga sensación, muy vaga, de recordarme en bermudas, o en pantalones cortos. Mis piernas. Unas cosas apenas bronceadas, sin mucho bello, y un par de zapatillas baratas marca Rocky, que parecia las botitas de All Star solo que la versión pobre que uno compraba entonces ara ensayar ser cool. Recuerdo eso, mis tobillos, mis zapatillas baratas, mi bronceado, el miedo, la exaltación, caminar sobre esos durmientes con todo ese vació abajo con los autos y los taxis negros y amarillos zumbando mientras a mis pies siseaban vibrando sordamente los rieles mientras el tren se aproximaba. En algun momento empecé a usar jeans azul claro. Me probé por un breve tiempo las botas de mi viejo. Alguien me compró unos zapatos que no me gustaban. Me puse una camisa a rayas, negra con rayas verde claro. Intenté ponerme colonia. Nunca habia tocado a una mujer por dentro. Un dia me dieron un beso. Besar a una mujer, abrazarla, hacer el amor, ese es otro tipo de tren aproximándose, es inclusive mas mortal. mas temible. Mas aterrador. Inmiscuirse de sopetón en las cuestiones amorosas, los arrumacos, el morreo, la revolución hormonal, el fundirse por completo con otra persona sin conocimiento factico de causa, la conceptualidad estética de la adolescencia siendo trastocada, ese es el tren mas asesino que haya habido jamás en la Tierra, y se lleva todo por delante. casi alegremente!, jaja, no hay puente abajo de los pies, o Dios sobre tu cabeza. Zapatillas rocky, la marca de calidad con la suela de PVC. Medias tres cuartos de toalla. Hedor de pies. Sudor apestoso donde ayer no había mas que pelusilla. Ponerse adelante de un tren. Ponerse adelante de un tren en movimiento. Ponerse adelante de un tren marrón con el techo de plata mientras las caras van pasando hacia Retiro en un dia que se va nublando. Ponerse adelante de un tren. El viento haciendo flamear las mangas de mi remera blanca. todo era blanco, entonces. Salir a robar. Chicos de 17 años esnifando Poxirrán de una bolsa. El cuarto luminoso de Gabriela. Recuerdo vagamente su cara. Su apellido creo que era Gallo. Tal vez alguien hacía bromas con su apellido mientras dabamos vueltas por el barrio esquivando los soretes en la vereda. No estoy seguro que ese día quería culearme, pero si recuerdo la película que ibamos a ver en la videocasetera: La Serpiente y el Arcoiris. La videocasetera no anduvo así que me fuí (huí, porque me la veía venir y si no se la hubiera hecho ver a ella). Sí, tenía dieciseis años. A diferencia de una mujer, una guitarra eléctrica puede lastimarte mientras vos sabés de que está hecha la guitarra. Pero que remate mas ambiguo que, al mismo tiempo, lo dice todo mas que brillantemente. No es momento de decir quien vive y quien no. Mi cabeza destella. Pienso en los momentos de entonces y en los momentos de ahora y soy solo un torso, vagamente trapezoidal, caja toráxica, grueso, pesado. Soy la lluvia. Soy las calles de mi viejo barrio, las hojas del otoño sobre las centenarias veredas de Palermo. Calles solitarias, mojadas, hambrientas, silenciosas, inhóspitas y vastas. Ellas me parieron. Ellas trajeron las canciones y tambien algún dia se las llevarán de mi lado.

jueves, 26 de octubre de 2017

B.A., 26 de octubre, 2017, 8 p.m.

Hay dos tipos de masculino cuyas uñas están manicuradas o tan impolutas y exentas de mancha que no se puede creer. Politicos y psiquiatras. Hay algo que me excede en el tipo de persona que no tiene las uñas comidas, o sucias, o astilladas, u opacas. Sé que estan del otro lado de esta vida que tengo. Hay algo ahí que intuyo, algo adyacente a la cámara hiperbárica de somnia de Michael Jackson, o a fotos en posición de loto en atardeceres perfectos en las cumbres del Himalaya Celestial Spa and Resort of Your Fucking Life. Como estuve siempre en el banquillo de los acusados, me intriga y me repele. Una mezcla de querer violar a mis jueces o cobijarlos en la hoguera agreste y violentamente amable de mi insanía. Que significa? Que llaves perdidas? Cual fué el crimen mío y el de ellos? Me atrae, me repele, me llena el estomago de pus y de sangre y de fuego. Es una maldición hecha de tristeza, ataúdes, cáncer, mañanas angelicales robadas de mis manos. O tal vez solo es que el mundo se ha vuelto loco a su manera, grupos por aqui, tiznados de maravillas y estos otros aullandole a una luna sin Dios en las afueras de la buena o mala vida. Todo depende, y todo pende. Escribo esto sin camisa, sin silencio, sin Dios, sin mascota, sin cenicero disponible, sin índice juez. No es el lugar, es la columna de fuego que atraviesa mi cuerpo parado donde está parado, rompiendo como las olas, como un macho celoso penetrando en las entrañas calientes de una dama. Como quien huele las patas de los perros en el tiempo candente de la Tierra. Es envidia. Es orgullo. Es perfume. Carne rota y huesos viejos. Es un rio que se lleva a los malditos que han cuestionado el río y el poder del río y la consecuencia de preguntarle a el río. Tengo la sangre de un azul casi transparente y le da puñetazos al suelo, una y otra vez, una y otra vez, crucificada, y crucificada otras cien mil veces.

sábado, 21 de octubre de 2017

Buenos Aires, October 21rst, 2017, my beggining of the century


A tenuous, light
grave solemn music that lingers in my bloodstream
the line of time of my grandfathers and my progenitors
as heavy as the weight of the Earth
this I taste

and it is the Earth that I carry heavily in my heart
coffins and flowers  in their brotherly bond
descending with me into the skies of azure

And me, the idiot
I think of the laborious technology of trains
and the mud of the slums in my fathers naked feet
I can´t control my emotions with that gipsy ghost
and the slums can´t control me but for a a blink in eternity

Immersed as I am into the age of madness
into these living times of the insanity
of my living and breathing
aching     lonely       soul

Shall it be no poetry here diggin like a worm into this putrid hole
in my chest staring right down my hopeless heart
then it would be work
hard work trying to be sensuous
trying to be the owner of a humanity that longs to form
to cry and not to break
to learn and yet to teach
and to inform kindly
desperately longing to not be dispatched into the trash can
like the news of yesterday
like orange peels 
rotting
into the times of the dust of the past 

jueves, 19 de octubre de 2017

El cuerpo de


Tétrico. Como en los 70's. La milicada, siempre al pedo, funesta y homicida. 20 gatos locos enfurecidos por su propia estupidez al servicio del estado y la Benetton y Ted Turner y Maurice y Cristina. Y siempre bajan a un pendejo. Nunca un pope gordo al formol de izquierda o derecha. Siempre un soldado, nunca un general. Supomngo que hay ideas sobre lo que debe hacerse con la idea de resistencia. No tengo que ser muy ducho en nada como para ver que el futuro son granadas humanas. Pero veo. En todos los escalafones existe la injuria permanente, el desatino permanente, la degradación permanente, el escarnio permanente, el insulto permanente. El futuro no es una marcha, el futuro es una ocupación sistemática de los organismos infectados por un cáncer espiritual hecho rutina y mecanismo diario de éxito y existencia. Ya las instancias, hace mucho tiempo acá en este país merquero, payaso y patizambo, han decidido de que la forma de progresar está en la cesación de el existir del otro. Somos criollos, no? Los ojos tristes de mi padre. Si yo pudiera abrir la Tierra con el dedo de Dios, también estarían los muertos que morí y el muerto que algún día voy a ser por el dedo de alguien más. Bebo café y espero. Lo único que me interesa es mantener los riñones bien por si alguno de mis sobrinos lo necesita. Ningún ejército me necesita y los ejércitos que llamé nunca vinieron. No soy de tomar café, pero esta noche vi un par de fotos y hay un clima lúgubre en esta casa. Sí, esto es una casa. Yo vivo en ella. No parece, pero sí. Me han contado que Chubut puede tener horizontes muy fríos y muy yermos. No se puede plantar mucho. Excepto amistades.

lunes, 16 de octubre de 2017

A MAN AND A WOMAN MET IN TOTAL DARKNESS


We deserve each other
we, the children of the southamerican night
our heads wrapped in toilet paper and stolen perfume
we who their kitchen crawl out the sight of any home

we the people with the bad sight
and the dim lightbulbs
we who keep the candles near the yerba
for another big final blackout is coming

we have bought borrowed time to buy a credit for a house
that will be unfulfilled
devoid of any guardian angel
we have dyed our hair white blonde
so the forgiveness of a white God would come 
and descend upon us     the beheaded bastards from hell

we deserve each other
blank on the inside
uncertain limbs absent on the outside
too fat too thin too stupid """too bright""" to hide it
we swim in a sea of shit 
that wont come close to
feel wrong

we open the windows to observe 
the trail of destruction we have carved
upon our marked little souls
we have joyfully done it
we gladly have lost it
we planted the juvenile and insipid war flag on our hearts
and as we lose the will to live in reason
death feasts on our tiny and pitiful little dreams
a phone
a table
chromed guillotine erected upon our
stinky pillow



domingo, 15 de octubre de 2017

GÉNESIS

Y el hombre nació solo y desnudo
bajo un rayo que lo odiaba
cerca de una montaña ardiente y furiosa
y el hombre miró alrededor
y estaba muy asustado
porque no tenia madre ni tampoco cielo
y todo lo que habia abajo y arriba de él
lo escupia y le decía:
vete, vete muy lejos

Y el hombre estaba asustado y desnudo
y sucio por fuera y virgen por dentro
y tenia miedo y debajo de los rayos, aterrado
buscó solaz y calor en una caverna
y para eso cruzó los océanos del tiempo y de  la 
Tierra 
y se supo solo y a la intemperie
y cubierto de barro y de agua y de frio
hecho piedra blanda por adentro y fuera
encontró un agujero en la tierra
y se tapó con ella
se cubrió con hojas
y con miedo animal
practicó la muerte

Cuando se levantó inventó hogueras
chimeneas y sistemas de cloacas
husos y botones
carruajes y guillotinas bien aceitadas
y mató a los animales para ponerlos dentro suyo
y volver a vivir ese primer miedo
y tuvo un amor y tuvo un segundo miedo
y después volvió a mudarse de casa
y volvió a mirar al cielo temporalmente con desconfianza
y se dedicó a hacer cohetes y visitar
las estrellas y se atrevió a imaginarse rodeado de ángeles
para pensar que nunca se moriría
para pensar que no es madre de una piedra que yace.

sábado, 14 de octubre de 2017

Al amigo Lean, que despierta:

Te creo todo menos lo de el chabon de 80 viviendo con una mina de 30, o menos 30 o que la tenga de treinta. No claudiques a las tentaciones obscuras. En tiempos de tormenta todos corren al alero de ellos mismos. De mas esta decir que los que toman merca carecen de imaginacion y por eso van y se la compran. Vos sos mucho mas y mejor que eso. El camino de un guerrero puede ser solitario. Al carajo con las conchas. Al carajo con las ex. Es como ponerte un calzoncillo usado, despues te tenes que sacar la grela de encima. Fijate tu que cuanto mas sientes, mejor escribes, aunque no te quita la soledad. Personalmente escribo unos siete u ocho poemas al mes que no son mas que cartas suicidas mal escritas. A mi me ayuda. Carla se pone triste a veces cuando me lee, pero yo le digo que escribirlo me hace sacar las toxinas del sistema, las cuales a su vez las reemplazo con cigarrillos y mate amargo. A sabiendas de que merecés amor, no lo pidas: que esas putas frivolas estúpidas con el futuro perfecto lleno de colágeno e hijos retrasados mentales se lo merezcan. No hay una sola vagina en este mundo que se merezca tu sufrimiento. Que se curtan. Que estén a la altura. Vos decis que eras un guerrero, pues, guerrero, a pelearla: la mision es exacta, se desliza a travez de mil noches lentas, como una antigua serpiente, como el agua debajo de la tierra, como las cucarachas impolutas debajo de los sumideros de puerto madero. Como el Rio de la Plata que horada lentamente a buenos aires porque le chupa un huevo buenos aires. A veces la soledad puede ser la compania de las mismas fuerzas de la naturaleza. Y, como decia Bukowski, una pequeña probada de muerte tempranamente puede ser una cosa buena. Onda, si te caes de la patineta y te raspas con el pavimento negro, podes decir: ok, eso duele, mucho. El lugar donde estas parado ahora definitivamente no debe ser un buen lugar para estar, pero es eso o un hermoso ataúd de Pami. Cuando pienses que las terribles soledades son como la muerte, pensá en esto: mañana a las 8 de la mañana empiezan en chacarita los servicios funebres y los responsos, y ahora mismo en el garrahan hay un niño haciendo radioterapia, y en el gutierrez hay un niño sin nombre saliendo de la panza de mamá mientras en norcorea insisten con cambiar las navidades por el festivo del nacimiento de la abuela de kim jong un. A esta altura del partido ya sabes que sos tu propia madre, tu propio padre, tu propia novia, tu propio novio, tu propio ejecutivo notarial, tu Dalí, tu Van Gogh, tu kurt cobain, tu Piazzolla y tu Pichuco, y que tu cuerpo mismo en estas horas y dias interminables de zozobra te convierten en tu propio instrumento vibrante y sagrado. Aferrate al sentimiento de inconformidad como quien observa un documental de vida salvaje viendo a una pantera a punto de saltar sobre su presa desde una selva impenetrable. Hay condores durmiendo en la Rioja esta noche. Hay ratas y peces que estan elaborando la idea del sentir, y algun dia van a estar por arriba y por debajo de nosotros. Mientras, vos y yo nos preocupamos por bombachas y notas de crédito. Me da un poco de pena los pobres drogones. No poder ser un genio del carajo como vos y como yo debe ser tan extenuante! Es como si la vida les hubiera cagado su buena estrella! Que garron de vida! Personalmente me gusta el alcohol cuando estoy solo, por dos motivos: 1) el espejo es mi mejor amigo y con una fresquita me sale mucho mejor, y 2) una boca sola bebe el doble, lo cual ya de por si es un fucking milagro. Ayer hice un cover de una banda que se llama Perdedores Pop, que tuvo una breve existencia pero de lo mas honrosa. Admirados, fugaces, infantiles casi, underground, parte indiscutible de una perla de escena underground de la decada de los 90s. Esos dias ya se fueron hace rato. Yo ya no tengo pelo y ellos YA NO TIENEN BUENAS CANCIONES, aunque tienen flor de permanentes ahi donde ya no queda mucho de pelo, para empezar. No se que es tinder, pero Badoo es mejor, esta lleno de putillas macilentas que quieren un futuro mejor para sus chochitos. En el pasado alguna zorra me ha querido chupar el pito, yo salia a vomitar al baño, abria el michel, me agarraba a la mesa donde estaba la compu, me echaba un pajote y me iba a dormir. Se podria decir que el amor es una adiccion tambien. Desde los 30 que tuve mi primer novia (Dolores, que en paz descanse), no he podido estar mucho tiempo sin una mujer. He tenido algunas escandalosamente selectas y otras no tanto. Me echo polvos pedorros porque me interesa mas comer helado que acabar bien. Mi viejo barrio es un prostibulo vip con las paredes en las calles pintadas de bordó. La ultima vez que visité mi viejo domicilio, habia un loft de cuatro pisos, un depto estaba en venta por unos ciento 20 mil dolares, y papá noel no estaba mas, y el viejo arbol que plantó mi abuelo todavía está marcado por esa madera de mierda de cajon de frutas que clavé a un metro y medio para hacer una casa del arbol en un arbol que nunca tuvo la mas minima intencion de convertirse en mi hogar o el de nadie. La corteza está tiznada por el hollín. El barrio es detestable. Apesta a chetingas. Pienso en gente que veo por aqui en (tu) fb. Tambien pienso en un monton de mi fb que me dan ganas de pegarles en la cara solo para que la relajen y se hagan cojer, o se hagan hombres, o se hagan mujeres y se hagan cojer o simplemente que se curtan y vivan una existencia decente, ya que, al parecer, los normales son ellos. Igual me da. Ignoro como es que llegas a conocer tanta gente frulera, pero no me sorprende porque al parecer todo el mundo toma, todo el mundo fuma y nadie puede ser un genio como vos o como yo. No me corresponde pero a los vagos que, cuando vos basicamente escribis estas al filo de la vida te dicen "sos groso", a esos les deberia dar cáncer. Pero el cáncer me va a dar a mi, ya que en eso ando. Por lo pronto, solo les deseo cáncer testicular y que el peluquero les queme las pestañas con una chota candente. En resumen: no hay una receta para vivir la vida pero si un par para terminar con ella y te recomiendo no probar esos platillos tan peligrosos. Tu y tu circunstancias son tuyas. Primero venis vos, despues venimos los demás. Un organismo sano se compone de celulas sanas. Es la aldea a la que apuntamos, al fin de cuentas. Sigo pensando en tus nubilas online. Y pienso en las mias tambien, de vez en cuando, esas golfillas sin sal, las del yogurth orgánico y de los polvos a medio cocer. How sad. Y recuerdo cuan feliz era yo con mi grabador y mi Fernandes stratocaster y mi pedal Hyper Fuzz. Esa fé no me abandonó nunca. A veces vos me decis que estas estudiando y yo digo, estudiando que? Si me pongo a pensar, yo tambien estudiaba el rock and roll program 101. No se, tal vez soy mas estupido. Tal vez tengo mas tiempo libre. Los libros que tenia que leer ya los lei. Los que no tenia que leer, tambien. Solo se me ocurre que si hay alguien ahi afuera que te pueda salvar, va a ser un ser sencillo e inesperado. Y si va a ser una joven loquilla, domala con firmeza y amor tierno del bueno. Y si no sirve, pajote y borron y cuenta nueva. Y PACIENCIA. Tu cuerpo es nuevo y tu alma es vieja. Venis de un viaje largo. Tranca. No claudiques al divertimento facilongo y no andes de putas y bobos solo porque parece (PARECE) que no tenes nada para hacer. No desconfies de tu iniciativa solo porque no funciona a la primera de cambio, o a la segunda, o a la decimocuarta. Hay que ser paciente como la araña. Y cuando la locura arrecie, acordate lo que dijo Jacobo Fijman: la locura, el camino mas alto y el mas desierto. Y acordate lo que dijo Porchia, ante el desagradecimiento: te deben la vida y una caja de fosforos, y te devuelven una caja de fosforos, porque no quieren deberte una caja de fosforos. Good night.